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Sábado 16 de diciembre de 2023

La Iglesia de Santiago da una fraternal bienvenida a su nuevo Arzobispo

Monseñor Fernando Chomalí Garib, quien asumió este servicio pastoral durante una solemne eucaristía de Toma de Posesión celebrada la mañana del 16 de diciembre en la Catedral Metropolitana. En la oportunidad, el nuevo pastor de la arquidiócesis se comprometió a permanecer unido en la oración con todos los representantes de esta porción de la Iglesia en Chile.

“Estoy convencido de que quien no reza, no tiene nada que decirle al mundo. Pretendo, junto al presbiterio, ejercer un ministerio relevante y significativo, que solo será posible si está enraizado en la oración. Debemos ser una comunidad orante; de lo contrario, desapareceremos como iglesia. Podremos hacer buenas acciones o proveer servicios religiosos, pero no seremos una iglesia orante, el cuerpo de Cristo”, expresó Monseñor Fernando Chomalí Garib en su homilía, quien se transformó en el decimocuarto Arzobispo de Santiago de Chile, en una emotiva eucaristía de toma de posesión realizada en una Catedral Metropolitana,colmada de fieles.

La misa inició con la Iglesia de Santiago congregada como pueblo de Dios,  mirando expectante  a la puerta de la Catedral, mientras el Nuncio Apostólico en Chile, Alberto Ortega, junto al Cardenal Aós, arzobispo saliente, presentaron a Monseñor Chomalí como el nuevo Arzobispo de Santiago ante representantes de la Arquidiócesis, quienes le dieron la bienvenida y lo acogieron como su nuevo pastor.

Emocionado, Monseñor Chomalí realizó su profesión de fe y juramentos de fidelidad, iniciando su procesión de entrada, bendiciendo y saludando a la asamblea.

Posteriormente, tras los ritos iniciales el vicario General de la diócesis, Mons. Alberto Lorenzelli  mostró y proclamó la Bula Papal con la cuál se nombró a Monseñor Fernando Chomalí Garib como nuevo Arzobispo de Santiago, el Cardenal Aós realizó un emotivo gesto al entregarle el báculo, símbolo del pastor, y el nuevo arzobispo se  sentó por primera vez en la sede, mientras los asistentes lo recibieron cariñosamente con un aplauso y los representantes de todas las pastorales de la arquidiócesis le dieron su saludo.

Entre ellos, el Dean de la Catedral, Héctor Gallardo, se puso a disposición del nuevo Arzobispo en nombre de la Iglesia de Santiago: “Estamos disponibles para caminar con usted y hacer la voluntad del Señor, que es caminar juntos, salir al encuentro de los hermanos que más lo necesitan: los millones de chilenos y los miles de migrantes que anhelan que Jesucristo esté en el centro de nuestras vidas”.

El sueño de una iglesia de Santiago orante

El nuevo arzobispo mencionó que, entre los muchos regalos que recibió estos días, el que más le gustó fue una almohada para rezar de rodillas. Está convencido de que lo esencial de la Iglesia es ser una comunidad orante y pide a la Iglesia de Santiago permanecer unida en la oración.

Además, se comprometió a anunciar a Jesús a tiempo y a destiempo, dejando claro que esa es la tarea de la Iglesia y  no meterse en política :“Promovemos una ética personal como fuente de cambio, la justicia social como motor de prosperidad y la paz social como resultado de una sociedad justa, donde nadie quede excluido. Promovemos el bien común no como la suma de bienes individuales, sino desde el convencimiento de compartir una humanidad común y de respetarnos mutuamente. Antes de ser católico o judío, antes de ser israelí o palestino, antes de ser ruso o ucraniano, somos seres humanos, y frente a un ser humano, debemos arrodillarnos, pues ahí está la impronta de Dios, creados a su imagen y semejanza”, expresó el Arzobispo de Santiago en su primera homilía.

La invitación a permanecer unidos en la oración fue aceptada inmediatamente por Esther Gómez y María Gracia Alvines, laicas consagradas, presentes en la celebración: “Al escuchar su mensaje, nos damos cuenta de que es un hombre que pone a Jesucristo en el centro de su vida y que quiere hacer lo mismo en su labor pastoral. De la unión con Cristo en la oración, brotará todo lo demás. Creemos que es una invitación muy importante y necesaria. Estamos en Adviento, y la Iglesia siempre está en Adviento de alguna forma”, indicaron las religiosas.

Finalmente, tras la liturgia eucarística y los ritos finales, concluyó la eucaristía de Toma de Posesión del nuevo Arzobispo de Santiago, Monseñor Fernando Chomalí Garib, quien impartió la bendición a los asistentes y se consagró a María como Pastor de la Iglesia de Santiago.