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Lunes 20 de noviembre de 2023

Iglesia de Santiago hace memoria agradecida por el Cardenal Celestino Aós

Reunida en la Catedral Metropolitana, la mañana del 18 de noviembre, homenajeó a su pastor por más de cuatro años, quien los acompañó en tiempos desafiantes, como el estallido social y la pandemia del coronavirus

“Estoy contento por todos y cada uno de ustedes porque me acompañan en este momento que es importante en mi vida. Vengo a presentar y entregar al Señor esta obra de mi servicio. Servicio pobre, ilimitado, pequeño y corto en el tiempo. Pero en el que he tratado de amar y servir a esta Archidiócesis de Santiago que se me encomendó. He tratado de amar y de servir a cada uno de ustedes y a todos los feligreses de esta archidiócesis”, expresó el Arzobispo de Santiago saliente Cardenal Aós, en su homilía de despedida, en la cual reiteró los agradecimientos, a su familia, a sus hermanos obispos, presbíteros, diáconos,  laicos y laicas, que contribuyeron a la conducción de la Iglesia de Santiago, estos últimos cuatro años.

Esta eucaristía de acción de gracias, se realizó la mañana del sábado 18 de noviembre en la Catedral y fue presidida por el Cardenal Aós junto al Nuncio Apostólico en Chile, Alberto Ortega, obispos auxiliares de Santiago, Cardenales eméritos, obispos de diócesis vecinas, entre otros representantes del clero de la arquidiócesis.

 Luego de los ritos iniciales, Andrea Idalsoaga delegada episcopal para la Verdad y la Paz del Arzobispado, le presentó unas palabras de agradecimiento a don Celestino, destacando el camino recorrido en estos últimos años: “No fue una tarea fácil. Vino de estar a la cabeza de una pequeña diócesis nortina a hacerse cargo de la arquidiócesis más grande del país, con todas sus luces y sombras. A los pocos meses de iniciar su servicio como administrador apostólico, llegó el recordado 18 de octubre (…)En enero de 2020 tomó posesión como arzobispo de Santiago y dos meses después, en marzo, se desataba en nuestro país la incertidumbre de una pandemia desconocida para estas generaciones. El COVID fue un desafío social y pastoral, donde nuestra Iglesia de Santiago abrió sus puertas para acoger enfermos, dar alimento a quienes no les llegaba, entregar vacunas y acompañar a los difuntos que morían solos, que sus familias tampoco podían acompañar en su funeral”, indicó con emoción y gratitud la delegada episcopal.

  Asimismo agregó que condujo a la Iglesia de Santiago por el proceso sinodal y animó a los fieles a involucrarse en el proceso constitucional aún en curso:  “Nos iluminó con sus cartas pastorales. Tiempo de sinodalidad, tiempo de alegría y Cristo vive, donde entre varias materias nos motiva a buscar nuevas formas para conquistar a los jóvenes, escuchándolos, ya que ellos tienen una sensibilidad especial para captar la verdad”. destacó Idalsoaga.

  Paz y Bien para la Iglesia de Santiago

 El Cardenal Celestino Aós es franciscano capuchino, un carisma que se caracteriza por la espiritualidad de “La Paz y el Bien” y de esta forma los laicos, laicas  y sacerdotes que colaboraron con él, lo percibieron en estos más de cuatro años de acompañamiento a la Iglesia de Santiago.

 Entre ellas Maite Monsalve Vicecanciller en Arzobispado de Santiago, quién trabajó muy estrechamente con don Celestino, destacando su bondad y sencillez “Es un hombre que se preocupa de cada una de las personas que trabaja con él, sencillo, humilde  y dedicado hasta en los pequeños detalles. Recuerdo que una vez me dijo, con ocasión de mi cumpleaños, que Jesús es el centro de todo y ese mismo mensaje yo le doy hoy, que siga con esa centralidad en Jesucristo y que siga siendo ese hombre sencillo, bueno, detallista, lo voy  extrañar muchísimo” indicó Maite con nostalgia.

 Al finalizar la eucaristía el obispo auxiliar de Santiago Alberto Lorenzelli, también le entregó un mensaje, en nombre de la diócesis y del clero, agradecido por coincidir con el Cardenal Aós, en la conducción de esta porción de la Iglesia Chilena: “Hemos recibido testimonio vivo de una alta visión de nuestra Iglesia de Santiago. Nos dio una fuerte experiencia de una iglesia particular que, bajo la guía de su obispo, vive su vocación y cumple su misión, concibiendo y valorizando en unidad y sinergia todos los dones de gracia, todas las vocaciones, todos los ministerios. Siempre buscó unir a todos, construir una realidad eclesial unitaria y no un mero contenedor de experiencias múltiples”, dijo el también vicario general de la arquidiócesis, abrazando fraternalmente al Cardenal, mientras los cientos de fieles presentes en la Catedral, aplaudían a su pastor.

 Sumado a estas palabras de agradecimiento, don Celestino recibió una imagen de Cristo en la Cruz, reflejo del rostro misericordioso de Dios: “Creemos que también refleja la opción por la misericordia que don Celestino ha puesto en el centro de nuestra Iglesia de Santiago en este tiempo. Ha sido un Pastor sencillo, cercano al mundo de los pobres, los enfermos, los niños y los ancianos”, expresaron los animadores de la eucaristía, mientras se entregaba este obsequio.

 Finalmente, el Arzobispo de Santiago saliente, impartió la bendición final y envió a los presentes, a seguir anunciando la Buena Nueva a todos los fieles de esta arquidiócesis.