31 de Enero, 2019


PONER A JESÚS EN EL CENTRO DE LA CONSAGRACIÓN VIRGINAL

 


Fue la premisa que le dio el P. Pedro Pablo Garín, vicario episcopal para la vida consagrada en la arquidiócesis de Santiago, quien animó y condujo los Ejercicios espirituales del Orden de las Vírgenes Consagradas, este enero recién pasado.
   

 

Por: Orielée de Jesús

Acogiendo las directrices del Papa Francisco,  de “poner a Jesús en el centro de nuestras vidas”, las ha  invitado a apartarse durante algunos días para estar más dispuestas a acercarse al Señor, para escucharlo. Se trata de “escucharlo a Él”.  Esto significa que la soledad que se las invita, es aquella que mejor les permite escucharlo. En esta soledad se hacen disponibles para llegar a ÉL y tocarlo, y así llegados a Él recibir sus gracias.

Así, como los enfermos que acudían a Jesús necesitaban reconocer ser enfermos, de partida necesitan reconocer en sí mismas las fuerzas de oposición que llevan adentro. El acto de fe fundamental es, creer que Dios se abre para el hombre, y que para Dios no es imposible que el hombre se abra a Él.

Ponerse en camino a la santidad donde es necesario encarar la manera de encarar la santidad. Propone como camina de santidad lo contrario que se cree comúnmente, no a subir la escalera sino a bajar la escalera. ¿Qué significa? Recordar lo que Jesús le dice a Zaqueo; “baja de prisa”, así muestra un verdadero camino que no se puede recorrer sino  baja.

En otra oportunidad Jesús, muestra el mismo camino; las actitudes del fariseo y el publicano cuando están orando, la verdadera y falsa santidad, de descender hasta su pobreza y miseria o elevarse por la vanagloria o por la competencia en sus propias virtudes y en la administración por parte de los otros.

Es Jesús mismo, siendo Dios se anonadó (bajó)…no hizo alarde de ser Dios. Jesús se humilla, baja para salvar, muere crucificado para salvar, “morir con Él para resucitar con Él”.

La actitud en la oración del publicano, “Oh, Dios, ten piedad de mí, que soy un pecador”.

Vivir la consagración con fuerza profética. “Es el desafío; ser Iglesia profética que sabe ofrecer y engendrar la vida buena que el Señor nos ofrece. Una Iglesia profética que sabe poner a Jesús en el centro es capaz de promover una acción evangelizadora que mira al Maestro, con la ternura de Teresa de Los Andes:…como a la Magdalena, mucho se le ha perdonado, porque mucho ha amado mucho… Una Iglesia profética que sabe poner a Jesús en el centro es capaz de… confesar que, en nuestra historia personal, y en la historia de nuestro Chile, ha habido injusticia, mentira, odio, indiferencia, y los invita a ser sinceros, humildes …¡No obedecí a tu Evangelio! … (Carta del Papa Francisco a Chile, 2018).

La misión nace de un corazón enamorado de Cristo, de una estrecha relación con Él. El Amor engendra amor. Este amor es el fuego, son enviadas con el Ardor y el Amor del Espíritu. Pero hay dos grandes obstáculos para la fe y la santidad ; el orgullo y la búsqueda de la gloria humana. El futuro está en la locura de la cruz. El apóstol del mañana será un pobre, un crucificado y un niño. Es preciso que el cristiano y el apóstol pasen por el despojamiento, por el abandono, por la desnudez. Es preciso que hagan la experiencia de su pobreza y de que sin Dios ni son nada ni puede nada.

Como María alegres en su consagración, aprendiendo a orar con el corazón, porque todo es posible para Dios.

Padre de bondad, te bendigo y te alabo y te doy gracias, porque por tu amor nos diste a tu hijo Jesús, gracias Padre porque a la luz del Espíritu, comprendemos que Él es la luz, la verdad y el buen pastor que ha venido para que tengsmos vida en abundancia.

       



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