27 de Diciembre, 2019


NUEVO ARZOBISPO PARA LA ARQUIDIÓCESIS DE SANTIAGO, MONSEÑOR CELESTINO AOS

 


La Nunciatura Apostólica en Chile comunica que el Papa Francisco ha nombrado Arzobispo de la arquidiócesis de Santiago de Chile a Mons. Celestino Aós Braco, O.F.M. Cap., hasta ahora Administrador Apostólico sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis de la misma arquidiócesis.
   

En su primer mensaje como Arzobispo de Santiago, dijo: "Espero tiempo de paz y de respeto".

Así lo señaló al comenzar la conferencia de prensa que ofreció luego de conocerse la noticia del Vaticano, oportunidad en que partió con un mensaje de saludo a los fieles, en el que recordó la reciente celebración de la Navidad, señalando que "la paz que Jesús nos da no es para que la guardemos sino para que la repartamos nosotros: haz de mí un instrumento de tu paz, que donde hay odio yo ponga perdón, donde hay mentira y corrupción yo ponga la verdad y la honradez, donde hay violencia yo ponga el diálogo".

En su saludo también señaló que "la Iglesia es de Jesucristo, y a través del Papa, en este momento y circunstancias, me llama a ser mensajero de paz, a amar y servir a esta Iglesia de Santiago. Renuevo hoy mi disposición a poner cuanto esté de mi parte en este ministerio. Necesito la oración y la colaboración de todos ustedes, porque la Iglesia es como un cuerpo, y el bienestar y la salud consisten en que todo el cuerpo funcione bien".

El nuevo Arzobispo de Santiago expresó que en esta Iglesia local hay problemas y desafíos y que ha encontrado "personas y realidades maravillosas, porque Dios sigue obrando, nuestra Iglesia es hermosa. Y también nuestro Chile es hermoso, y será más hermoso si nosotros lo enriquecemos con una convivencia más respetuosa y solidaria, más fraterna y justa". Lue-go, monseñor Aós saludó "a los que sufren, enfermos o accidentados, a los ancianos en si-tuación más precaria, a las hermanas y hermanos privados de libertad, a los niños; saludo muy especialmente a los sacerdotes y diáconos, a los religiosos y religiosas y a todos y cada uno de ustedes, hermanos en la fe. A todos por amor a Jesucristo quiero amar y servir. Paz y Bien".

Posteriormente, el arzobispo contestó preguntas de la prensa que abordaron diversos temas. Respecto de lo que espera sea esta etapa que comienza, dijo que, "me gustaría que fuera un tiempo de paz, de entendimiento, de respeto entre todos los chilenos y chilenas, donde jun-tos todos pudiéramos ir mejorando aquello que hay que mejorar en nuestra convivencia, corrigiendo los errores, porque así todos podemos ser mucho más felices".

Las heridas del alma las sana el amor de Dios

Sobre las víctimas de abusos sexuales, indicó que "como Iglesia estamos abiertos a acoger a todos y cada uno de los fieles, no solo católicos, sino a todas y cada una de las personas que puedan necesitarnos. Y por supuesto que sentimos siempre la cercanía de los que están sufriendo, de aquellos que están pasando por situaciones más complicadas y difíciles. Entre todos quisiéramos ayudarnos unos a otros, con la gracia de Dios", porque, dijo, hoy las técnicas humanas no alcanzan a restañar todas las heridas. "Cuando una persona recibe una herida en el alma es difícil; una herida en el cuerpo se puede suturar, se puede quirúrgicamente sanar, pero las heridas del corazón necesitan la gracia del Señor, necesitan la fuerza del amor, y eso es lo que quisiéramos ofrecerles a todos, a los que estén dispuestos a colaborar para hallar soluciones, caminos nuevos donde podamos vivir como hermanos, en esa dignidad grande de las personas".

Más adelante, monseñor Celestino Aós reconoció que aún no tiene una planificación definida, pero que "nuestra planificación está en función de llevar un mensaje -que no es una propaganda- de este Niño que nació en Belén, que no terminó en una cruz, porque resucitó, que vive y que está con nosotros". Afirmó el pastor que "la Iglesia tiene que evangelizar, queremos ser una Iglesia en salida, dispuesta a dialogar con las personas, porque todos buscamos la felicidad, que se respete nuestra dignidad. pero tenemos también que aprender a respetar la dignidad ajena".


También manifestó que somos imperfectos, débiles, "y puede haber caídas, deficiencias, delitos, incluso", ocasión en que tiene que actuar la justicia, una de cuyas condiciones es que sea oportuna.

Pastor de todos

En cuanto a los sobrevivientes de abusos sexuales, enfatizó que "buscaremos la justicia, la verdad, la ayuda a los denunciantes, a las personas que sufren" y también a las "víctimas secundarias", el entorno familiar de las víctimas. Y precisó que es lo mismo que sucede en la Iglesia, concebida como un cuerpo: "Cuando hay un abuso, cuando hay un delito, es toda esa comunidad que queda herida. Lo mismo ocurre con la Iglesia. Entonces, nosotros tendremos que ocuparnos de esos hermanos, tenemos que ocuparnos de otros hermanos que también están sufriendo por otros motivos, a causa de la injusticia, de la mentira, porque no vengo para ocuparme solamente de una parte de la Iglesia de Santiago, sino que soy enviado como pastor de toda la Iglesia en Santiago".

Hacia el final reiteró que "el camino que nosotros queremos recorrer es el camino de la búsqueda de la verdad, porque solo desde la verdad se hace justicia, ese es nuestro predicamento, seguir predicando la verdad, la Buena Nueva de Jesucristo, del Evangelio". Y: "Para nosotros, lo principal es la persona, la persona es sagrada y merece respeto no porque ha nacido varón o porque ha nacido mujer, merece respeto porque es persona. Precisamente la Navidad nos trae ese mensaje de un Dios que ama a las personas."

Fuente: iglesiadesantiago.cl

 

 

 

 



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