CONSAGRADAS 2003

Nancy Velasquez Andrade

Mi carisma personal: “Ser acompañante y testigo Cristo con los privados de libertad”. En la Pastoral Penitenciaria, que es una Pastoral de fronteras que me mostró un apasionante camino de fe y vida. He sido testigo del amor misericordioso del Padre para con los hermanos privados de libertad y sus familias.

Desde 1993/2005 trabajé Pastoralmente en la Capellanía Nacional de Gendarmería de Chile como catequista de gendarmes, voluntaria en la cárcel de mujeres y como  Secretaria Ejecutiva de la Pastoral Penitenciaria y voluntaria miembro del equipo de Capellanía Nacional donde tuve el regalo de recorrer muchos penales del país y algunos del extranjero, por lo que mi mirada  del problema penitenciario  es hoy amplia y profunda.

Poco a poco me involucré en la creación de ONGs con impronta católica al servicio de los privados de libertad y sus familias, tales como Fundación Paternitas, Fundación Cardenal Carlos Oviedo y también en la CONAFyE Corporación que tendría como misión unir a las ONG para compartir experiencias y lograr que se trabaje en políticas que incidan en la inserción de los privados de libertad.

Fui miembro del Comité Ejecutivo de la Pastoral Nacional de Alcohol y Drogas. Porque el problema delictual está  cruzado por  las adicciones. Desde hace un tiempo insisto en la urgencia de abordar  a las familias de los presos. Porque a ellos les toca “hacer cana” con uno de sus miembros. En tales circunstancias acompañé a las familias de los 81 presos que murieron quemados en la cárcel de San Miguel. En el año 2013 acompañé a la familia de Bastián, el joven que en enero pasado fue encontrado muerto en el Cerro San Cris-tóbal. Hoy, los fines de semana, trabajo como encargada de casa en la Fundación “Las Creches” Fundación que acoge a niñas gravemente vulneradas en sus derechos actividad que reafirma mis convicciones de seguir pregonando que se puede ayudar a sanar. 


Ligia Spotorno Lagos

"Servicio a la Iglesia y al mundo"

Como virgen consagrada, mi testimonio principal radica en ser Esposa de Cristo, amándolo intensamente desde la Eucaristía, la oración, y la Palabra de Dios.

Esto se expresa en la vida diaria, en la comunión cercana con mis compañeras vírgenes, con mi familia, mis amigos, mis colegas y con todos aquellos con quienes me acerco y comparto.

Soy profesora de Artes Visuales, y en mi profesión desde hace 14 años he trabajado en varios colegios.  Desde el 2014 trabajo en el Colegio Santa Marta de Ñuñoa, hago clases desde 7º a IIIº medio, y soy profesora jefe del IIIº medio A.   Esto quiere decir que tengo mi corazón puesto en los adolescentes y jóvenes que, gracias a la cercanía, soltura y creatividad que permite la asignatura de las artes, puedo generar vínculos, diálogos y gran conocimiento  y profundidad dentro de sus vidas. Es como una maternidad espiritual que tiene significado para mi, especialmente cuando los chicos se ven necesitados de afecto, escucha y orientación de un adulto confiable y cercano. Es como ser una amiga-mamá, en situaciones en que los amigos no alcanzan la profundidad necesaria en experiencias difíciles, o cuando los padres o madres, por diferencia generacional o rebeldía juvenil, están ausentes o tienen dificultades para dialogar con ellos. No es mi pretensión reemplazar la insustituible tarea de ser madre, o ubicarme en el papel de amiga de mis estudiantes, sino ser presencia y compañía real desde el Espíritu, para mis chiquillos, que muchas veces pasan por sufrimientos y soledades grandes: allí quiero estar para animarlos, alegrarlos y acompañarlos…. Y después continuar la vida cada uno en lo suyo. Es una tarea que muchas veces no es reconocida por los mismos jóvenes, pero que tiene gran valor para mí, pues hace ensanchar mi corazón en un amor gratuito y desinteresado, que es el mismo que tiene Cristo, mi Esposo, por mí.
Este carisma también ha estado en mis tareas de asesora de Pastoral Juvenil, que desarrollé por varios años en la Parroquia Santa Clara de la zona sur, animando y acompañando la formación personal y sacramental de muchos jóvenes y animadores.

También, a partir de mis cualidades artísticas, el canto y la música, desde los 15 años integré y formé el coro parroquial en Santa Clara, animando el canto y la oración con la asamblea en la Eucaristía. Desde allí, muchos jóvenes desarrollan sus capacidades artísticas, profundizan en el conocimiento y la experiencia celebrativa e íntima de la Eucaristía, y crecemos en la alegría de cantar y celebrar como familia comunitaria.

Estas experiencias han hecho que mi vocación a la virginidad consagrada tuviera un fuerte rasgo eclesial y maternal, de cercanía con la belleza y profundidad de la liturgia, y con gran exigencia de respaldar estas experiencias con la formación intelectual y el acompañamiento espiritual.

Por eso, hoy estoy desarrollando la formación de las postulantes al Orden de vírgenes. El Espíritu Santo, que siempre es fecundo, ha suscitado variedad y cantidad de vocaciones a nuestro carisma, que es necesario iluminar y acompañar con mayor sistematicidad. Es así que en estos dos últimos años, se me ha encargado esta tarea, ampliando el sentido de mi vocación eclesial, y haciendo de él un camino que crea estilo e historia en nuestra arquidiócesis, en el esfuerzo por definir una manera de ser virgen consagrada y vivir como tal en nuestra querida y compleja ciudad de Santiago.


Ana Mara lvarez Toro

“Proclama mi alma la grandeza del Señor”

Me llamo Ana María Álvarez Toro. Fui consagrada en el Orden de Vírgenes el 3 de mayo de 2003. Trabajadora social de profesión y estudié hace pocos años un curso de técnico en enfermería. Mi carisma particular es el acompañamiento espiritual a personas enfermas, particularmente terminales en su preparación a una buena muerte. Este servicio lo realizo desde el año 2000. Para ello cuento también con el ministerio extraordinario de la Eucaristía. Además he recibido el carisma de la maternidad sacerdotal. Trabajo como asistente en la Vicaría para el Clero desde su fundación y anteriormente en el Departamento del Clero preocupándome especialmente de los sacerdotes enfermos y ancianos. Pertenezco a los Comités de Ética del Hospital de la Universidad Católica y de la Clínica Familia y en ellos cumplo el rol de representar a la comunidad.

Antes de encontrar mi lugar en  la Iglesia en el Orden de Vírgenes, en mi juventud fui novicia carmelita. Es una tensión interior permanente el equilibrar la vida contemplativa y la activa. Mi espiritualidad, aparte del rezo de Laudes y Vísperas, compromiso propio de la consagración como virgen, está centrada en la vida eucarística por medo de la Misa diaria y la Adoración, especialmente por los sacerdotes y las necesidades más urgentes de la Iglesia. El carisma diocesano y el sentir con la Iglesia lo experimento fuertemente y por ello la necesidad de compartir los grandes momentos eclesiales de la Arquidiócesis: Misas en la Catedral, Ordenaciones, Procesiones, encuentros arquidiocesanos, entre otros. Soy una “fanática” de la comunión de los santos y encuentro profunda alegría en la amistad con los vivos y con los aún más vivos que ya están en el cielo.

El Señor me hace  inmensamente feliz y por eso le pido prestado el canto a la Santísima Virgen y le ofrezco toda mi humanidad para que siga transitando por este mundo: “Proclama mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu exulta en Dios mi Salvador porque ha mirado la humillación de su esclava”.


Marcela Sols de Ovando Ibarra

“Un amor muy grande a la Iglesia”

Mi camino comenzó cuando comprendí mi vocación de carmelita de claustro, en el cual estuve varios años hasta hacer mis primeros votos. Fue una experiencia muy profunda en la cual tuve la certeza de mi pertenencia al Señor para siempre.

Pasados algunos años ingresé en las Vírgenes Consagradas en donde me consagré el año 2003. He experimentado en los años que llevo una identificación con mi vocación de virgen consagrada , por su carácter esponsal, por su libertad,  compromiso y amor a la Iglesia.

Mi carisma personal: Me gusta mucho trabajar con niños, hago clases de religión en un Colegio Montessori de 1° a 6° Básico. Ellos me aportan tanto con su sencillez y su apertura a Dios.

Hace muchos años que doy la comunión a los enfermos. Es un apostolado que me gusta mucho, ya que en él se ve con mayor claridad el rostro sufriente de Jesús. En esta misión palpo sobre todo mi maternidad espiritual.

Siento un amor muy grande a la Iglesia, y mucho agradecimiento por todo lo que he recibido de sus sacerdotes, religiosas: formación, dirección espiritual.  Y le digo al Señor que siempre quiero estar disponible a servirla con todo mi ser.

Hace muchos años hice un curso de auxiliar paramédico de enfermería, en realidad no era para trabajar en ello directamente, pero sí comprendí un llamado del Señor, que es dar la comunión a los enfermos, lo cual hago hace muchos años.

Sitios de interés Vida Consagrada

ORDO VIRGINUM del ARZOBISPADO de SANTIAGO de CHILE