7 junio 2019

Periódico Encuentro: La industria del miedo

El sobre endeudamiento, la edad, la poca experiencia, el abuso, el contexto país y las malas prácticas son algunas de las razones que provocan temor, por ejemplo, a perder el trabajo en muchos trabajadores, según expertos. ¿Cómo podemos aportar a construir una cultura laboral de la confianza? Trabajadores y actores del mundo laboral nos dan algunas pistas.

Por: Francisco Morón Montero

Fotos: Nibaldo Pérez

Periódico Encuentro: La industria del miedo

Según datos entregados recientemente por el Banco Central, las familias chilenas de cada $100.000 de ingresos que reciben, $73.300 los destinan a pagar sus deudas, lo que da cuenta del endeudamiento que vivimos. Junto con esto, un 42% de los chilenos no tiene competencias básicas para la economía digital, según un estudio de la OCDE que analiza la preparación de sus países miembros para enfrentar la automatización. El desempleo en Chile se situó en el 6,9 % en el trimestre móvil enero marzo de 2019, según el INE. Estos, junto con otros factores, son los que provocan el temor a perder el trabajo.

“Es un tremendo miedo para mí como una mujer de 64 años. Sería una cosa devastadora”, nos relata Sonia Ceballos, jubilada, educadora de párvulos de profesión y actualmente trabajadora de una multitienda en el centro de la capital. Ella trabaja cerca de diez horas diarias y durante su colación nos recibe para contarnos su experiencia. Debido a la baja jubilación que recibe, cerca de $190 mil, se vio obligada, a sus 64 años, a continuar trabajando. “Los trabajadores estamos siempre como loro en el alambre. Tengo contrato indefinido, pero eso será hasta cuando las necesidades de la empresa me requieran. Aunque me han reconocido como funcionaria por el buen desempeño, igual yo sé que cualquier día me tendré que ir”. Emocionada agrega: “¿Qué haría? Tengo la plata de mi jubilación que es poca, ¿dónde me voy a ir a vivir? ¿Cómo voy asumir los gastos? Tengo un sobrino que toda la vida ha sido como mi hijo, que tiene una discapacidad, somos solos los dos, pero si me despidieran, no tendríamos con qué comer”, relata. Estefanía es venezolana, tiene 30 años y está en Chile hace cuatro. Trabaja en ventas. Al igual que Sonia, vive a diario con la angustia.

“Necesito el trabajo, tengo dos hijos y no podría quedarme sin trabajo en este momento. Muchas veces los jefes juegan con nuestra angustia, saben que estamos solos en este país, por lo que solo nos queda hacer caso”. “La gente se aprovecha si uno pide un permiso o si uno no se queda tiempo extra a trabajar. En lo personal yo me he negado a trabajar más, por ejemplo en Navidad, argumento que mi cuerpo no da para más. Es tanta la carga de trabajo y tan poca gente. Debería haber más trabajadores. Además, uno tiene que demostrar a diario que es eficiente o si no se va. Esa es una presión constante que tengo yo y todos mis compañeros. Si no rindes, no sirves”, agregó Sonia.

¿Por qué se produce este temor?

 Para Regina Funk, Doctorada en Psicología de la Universidad de Chile, académica de la Escuela de Psicología UC y Directora del Programa para el Crecimiento y Desarrollo de Emprendimientos Solidarios CES UC, esta realidad del miedo se da por distintas razones. “Puede ser por factores contextuales que tienen que ver con los factores económicos país, no ha habido aumento del empleo formal, ha habido aumento del desempleo, esto produce temor. También hay factores como organizaciones que fomentan este temor, malas relaciones, abusos, decisiones injustas y poco éticas y factores personales como el endeudamiento, poca confianza y valoración. Es un fenómeno mundial que la personas tengan temor a perder el empleo y hay reacciones distintas a esto. Las personas jóvenes con formación técnica o profesional buscan otro empleo, enfrentan ese temor buscando. Si son personas de edad cercana a la jubilación viven el temor y lo reflejan en, por ejemplo, no consumir bienes básicos como comida. Empiezan a vivir este temor con mucha angustia personal y muchas veces la transmiten en sus hogares”.

Además afirma, según su experiencia, que existe aprovechamiento por parte de los empleadores. “Todo lo que es acoso laboral, maltrato, abuso de poder hace que las personas tengan temor de perder el trabajo, se desgasten, entre otras cosas, y eso hace que la productividad disminuya. Cierto nivel de estrés y de presión en el trabajo es bueno para todas las reacciones del ser humano, tiene que haber metas desafiantes pero que se puedan cumplir”, señaló la especialista.

El miedo puede traer otras consecuencias. “Las personas con temor a perder el trabajo tienen mayor accidentabilidad. Hay mayor ansiedad, hay mayor riesgo de accidente. También son menos creativas en el trabajo, hay mayor desgaste y menor compromiso organizacional”. Para la Unión Social de Empresarios Cristianos, USEC, en voz de su presidente, Sergio Merino, no creen que haya una cultura del miedo a perder los puestos de trabajo. “Comprendemos que algunas personas puedan tener dudas de su permanencia en la empresa, tanto por los cambios tecnológicos o por la situación de la empresa concreta. Dicho lo anterior, donde creemos que no existe tal cultura del miedo, para crear una cultura de mayor colaboración es necesario un clima organizacional que ponga a la persona en el centro: los colaboradores, sus familias, etcétera. Los colaboradores no son un mero factor de producción, sino que son personas que merecen todo nuestro apoyo y compañía. Los líderes al interior de las empresas, sean del cargo que sean, deben promover la mayor realización de los empleados, motivarlos y darle un sentido al trabajo que realizan”.

Agregó: “Es importante destacar la motivación y el sentido que debemos ofrecer a los colaboradores de la empresa, que debe ser un lugar donde alcancen su plenitud también espiritual, y el empresario cristiano tiene un rol preponderante en guiar a los trabajadores en torno a ese objetivo y vincularlo con el de la empresa. Los desafíos que enfrenta una empresa hoy en día son complejos y requieren de la integración de los intereses de todas las partes, de modo que las empresas sean altamente productivas, plenamente humanas y socialmente responsables”, finaliza.

Rodrigo Azócar Simonet, profesor Derecho UC y director de la Clínica Jurídica de la misma universidad, dice que hay cuatro puntos clave que pueden generar una cultura que haga perder el miedo a quienes lo sienten. “En primer lugar, es importante que las empresas se organicen desde un enfoque de cumplimiento de la legislación laboral, lo cual se traduzca en el respeto de los derechos laborales, en la protección de los derechos fundamentales, en la preocupación por el clima laboral, la seguridad y la salud en el trabajo, entre otros. Segundo, es relevante que los trabajadores estén organizados. El rol que tienen las organizaciones sindicales es importantes en este cambio, pues deben representar los intereses de los trabajadores y velar por el cumplimiento de la ley laboral. Tercero, la acción del Estado también es clave. Así, en el caso de cumplimiento o infracción, que la Inspección del Trabajo pueda educar, fiscalizar, cursar multas y lograr un cambio de actitud del empleador. Y si esto persiste, que el trabajador pueda acudir a los tribunales de justicia. Por último, y lo más importante, como sociedad debemos hacernos cargo de este tema, no sólo a nivel legislativo o de políticas públicas, sino que también requiere acciones concretas de todos, en miras a que los trabajadores gocen de un trabajo digno”, dijo el abogado.

Leandro Cortés, dirigente sindical y secretario general de la Confederación de Trabajadores del Comercio CONSFECOVE, entrega información importante y que concuerda con lo expuesto por los expertos. “El miedo siempre es algo que está vigente y nosotros los hemos notado mucho en personas mayores y por sobre todo ahora en migrantes. Es algo latente en todos los trabajadores de Chile, cualquiera sea el rubro. Es una práctica común que los empleadores se aprovechen de este temor, pero también hay otros factores, por ejemplo, el endeudamiento de los trabajadores. Muchas veces les piden hacer horas extras y ellos se quedan, aunque no tengan ganas, pero lo hacen por el miedo y por la necesidad. Como organización sindical y entendiendo que el trabajo muchas veces es tan extenuante y que pasas más tiempo en el trabajo que con la familia, dentro de nuestros objetivos está el hacer actividades recreativas y de contención para sacarlos de toda la tención que viven a diario”, señaló.

¿CÓMO ENFRENTAMOS EL MIEDO?

Desde la perspectiva de la psicología, hay varias herramientas que pueden permitir trabajar este temor. Regina Funk entrega algunos consejos tanto para los trabajadores como para los empresarios o jefes.

Desde la mirada del trabador. “Cuando tenemos miedo, empezamos a buscar noticias que validan nuestras hipótesis de miedo, uno busca información que genera más miedo, por lo tanto, hay que buscar información verdadera, el rumor no suma. También hay que compartir ese temor con los compañeros de la misma organización, sentirse cómodo con mis compañeros disminuye el temor, uno siente apoyo social. Confiar en tu experiencia laboral, en lo que tú sabes hacer. Hay personas que son profesionales en su hacer y no necesariamente de nivel educacional, y esas personas tienen una experiencia que es fundamental para las organizaciones. Comparte este temor con tu familia y por último busca actualizarte y capacitarte”, finalizó.

Desde la mirada empresarial o de las jefaturas. “Es fundamental preocuparse de tener un liderazgo ético, entregar retroalimentación, entender que las personas no por temor van a trabajar bien, no administrar por el miedo porque eso finalmente te rebota a ti como organización, te produce menor productividad. Acercarse a los trabajadores es muy importante, que te vean ahí. Enseñar a las jefaturas a comunicarse. Hoy en día el costo de esa mirada “si no te gusta te vas” es cara para la empresa. Es mejor capacitar a tu gente, entrenarlas que desvincularlas. La evidencia dice que un trabajador nuevo se demora entre tres y seis meses para tener un desempeño esperable, ni siquiera extraordinario. En todo ese tiempo en el cual el nuevo se capacita, el resto tiene sobre carga de trabajo, se pueden accidentar, se puede enfermar, pueden tener conductas anti productivas, entre otras cosas”, finaliza la psicología. Si eres trabajador y sientes que no cumplen con tus derechos laborales puedes acudir a la Dirección del Trabajo o derechamente a los Tribunales de Justicia.

En Chile existe la Defensoría Laboral que brinda asistencia gratuita a determinados trabajadores que no pueden pagar un servicio particular. También están las clínicas jurídicas de las universidades que te pueden orientar. En la Clínica de la UC te pueden orientar. Correo: Clinicajuridica@uc.cl dirección: Quito 43 A, Santiago.

JORNADA LABORAL DE 40 HORAS

“En el marco del Mes del Trabajo realizamos una visita a los trabajadores del retail y a medida que ellos iban adquiriendo cierta confianza, apareció el tema del temor a perder el trabajo. La cultura del temor no es algo que ronda solamente en este rubro, sino que está presente en miles de trabajadores del país y creo que tiene que ver, junto con la precarización del trabajo, con la precariedad de la preparación para el mundo laboral. A menor preparación, a menor formación, a menor estudio, son menos las opciones de trabajo a las cuales puedo acceder, por lo tanto lo voy a tener que cuidar y me someto a horarios sumamente desgastadores, a un trato despectivo y agresivo de parte del jefe y también a la remuneración que me den”.

“La cultura del temor hace que yo acepte condiciones laborales que no son del todo justas. Uno de los caminos a seguir para vencer la cultura del miedo es la humanización de las condiciones laborales, también la humanización de la organización y de la dinámica sindical, defender mejores condiciones, mejores tratos y una más justa retribución al esfuerzo y entrega de los trabajadores. En ese sentido de parte de la Iglesia, mediante la Vicaria Pastoral Social Caritas, hay dos cosas; primero la preocupación. Estaremos alzando la voz en la medida que veamos que hay un trato injusto hacia los trabajadores y, segundo, estaremos acompañando el camino de reivindicación y especialmente el camino de formación a los dirigentes sindicales y ayudar a los sindicatos a ordenar cuáles son las motivaciones por la cual ese sindicato tiene su origen. Es importante que como sociedad ayudemos a que el trabajo sea un instrumento de dignificación de la persona humana, dando mejores condiciones, cuidando, acompañando, pero también sabiendo elegir, para que cada persona sepa priorizar también un horizonte de vida donde lo central sea el valor de quién soy, más de qué tengo”. Tras la visita, el Vicario Jorge Muñoz SJ, se manifestó a favor de una jornada laboral de 40 horas. “Las 40 horas de trabajo a la semana es algo que nos haría bien a todos, porque valora a la persona. Conversé con muchos trabajadores y las enfermedades que se les producen por las extensas jornadas laborales, el estrés y las malas relaciones con sus jefaturas nos hacen ver que la persona no está en el centro. Lo que está en el centro es asegurar una mayor ganancia o productividad, pero a costa de la persona. Si efectivamente pongo a la persona en el centro, debiéramos caminar a una jornada ética de 40 horas de trabajo y que respete el sueldo”, señaló el vicario.

En la web www.vicaria.cl puedes revisar el documento con preocupaciones y desafíos valóricos para un Trabajo Decente elaborado por el área Laboral, de la Vicaria Pastoral Social Caritas. 

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