Vicente Morales Briones, sacerdote misionero

Vicente Morales Briones, sacerdote misionero

Tengo 81 años y 56 años de ministerio. En los años del Concilio Vaticano II el Papa nos pidió a los sacerdotes españoles que viniéramos por cinco años a América Latina a hacer un servicio. Yo ya llevo 23 años acá. Me siento un chileno más, estoy contento de que me hayan acogido. Vine con alegría a servir a un sector pobre, porque para estar en el barrio alto, me hubiera quedado en España. Vivo en la Población José María Caro, en Lo Espejo, donde participo de una unidad pastoral. Acá estoy muy bien, encantado de la vida, viviendo a gusto con la comunidad, tratando de guiar en forma a los laicos para que tomen conciencia de su servicio, ayudándoles en lo espiritual y material. Allí todo el mundo me conoce y estoy muy ambientado.


Por Mario Rojas, parroquia Santo Cura de Ars

Más Historias

Ana Bustos, Asesora Pastoral Juvenil

Ana Bustos, Asesora Pastoral Juvenil

Con Honorio, mi esposo, hemos tenido un gran compromiso social y hemos sido bien activos pastoralmente hablando. En la parroquia hemos tratado de aportar con el compromiso social y la fe. Desde siempre hemos trabajado con jóvenes, primero en la Juventud Obrera Cristiana y luego en distintas comunidades. Como suele pasar en las parroquias, a los jóvenes a veces se les van cerrando las puertas, pero como matrimonio nos hemos esforzado en intercalar el diálogo entre una fe profunda de los adultos y la energía renovadora de los jóvenes. Hace algunos años tuve un cáncer bastante complicado, de esos que no ves que vayan a tener buen término. El tener fe en Dios, el tener un gran esposo y familia, y además tener una comunidad eclesial que te quiere y acompaña, hizo que esa dura enfermedad no me ganara. Es lindo saber que la entrega que como matrimonio hemos tenido hacia la comunidad, haya sido retribuida cuando yo lo necesité. La comunidad no nos dejó solos.

 

Carlos Mora, laico de la Espiritualidad de la Preciosa Sangre

Carlos Mora, laico de la Espiritualidad de la Preciosa Sangre

"Dadas mis dificultades de aprendizaje llegué hasta octavo básico. Tengo 62 años y desde pequeño he rezado el Santo Rosario, incluso escuchándolo a través de la radio. Llevo más de diez años rezando en la Parroquia de la Preciosa Sangre, de Cerro Navia. No importa el clima, si es calor o lluvia intensa, yo siempre estoy ahí, a los pies de la Virgen entregando mi vida, mi adoración y rezando por todos los enfermos y las personas que necesitan mi oración. Como anécdota me ocurrió que un joven que participaba en la parroquia un día llegó y me agradeció por los rezos: "Gracias a usted me sané de la leucemia", me dijo. Cada vez que viene a visitarme me abraza y entrega su cariño. Toda mi vida he estado ligado a la Iglesia, es el lugar donde encuentro paz, me escuchan y me acogen como un miembro más de la familia. Dios es mi guía y mi amigo que siempre está a mi lado".

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