Verónica Díaz, secretaria

Verónica Díaz, secretaria

"Mi familia es el motor de mi vida, sin ellos no podría avanzar, son mi vitamina y el Señor mi fortaleza. Soy casada y tengo dos hijas. Hace dos años vivimos una situación complicada. Era época de primavera- verano y mi marido tenía 43 años. Comenzó a sentirse cansado, se sentía ahogado y yo lo veía cada día más débil, apagándose como una velita, día a día más pálido. Le encontraron deficiencia aórtica y debía ser operado. Fue muy difícil y la operación no entraba en el Auge. No teníamos fecha de operación, se acercaban las vacaciones y yo debía tomarlas porque era por turnos, conseguir que alguna compañera adelantara sus vacaciones era imposible, todos estaban programados y yo en el aire. A días de entrar a trabajar nos avisaron que había que internarlo de urgencia para que lo tomara el seguro catastrófico. A veces parece que todo está oscuro, enredado y tormentoso, pero el soplo de Dios disipa toda dificultad y eso es lo que hay que rescatar y ponerse en sus manos".

 

Por Andrea Ruz

Más Historias

María Aros, cocinera casa de estudiantes Fray Luis Orellana

María Aros, cocinera casa de estudiantes Fray Luis Orellana

"En 1982 llegué a trabajar a la casa de frailes franciscanos de calle Carmen. Tengo 82 años y he pasado la mitad de mi vida aquí. Comencé viviendo con ellos en el seminario y hoy soy la cocinera de la casa de estudiantes que crearon. He aprendido a vivir con los jóvenes y ellos han aprendido a vivir conmigo. Me contagio día a día de su energía, ellos me dan vida y posiblemente algo de mí les entrego a ellos. Me siento como la abuela de ellos. Con algunos hay relaciones más afectivas, a todos los quiero por igual. Esto lo vivo mucho más que como un trabajo, considero que esta es una misión que Dios me dio y que tengo que cumplir lo mejor posible. No soy una persona de abrazos o cariño, pero todo mi amor lo pongo en la comida, para que esté bien hecha y les alimente. Mientras mi cabeza esté buena y tenga ánimo, voy a seguir acá"

Gerardo Parent , sacerdote jubilado

Gerardo Parent , sacerdote jubilado

"Nací en Quebec, Canadá, en el año 1930. Fuimos ocho hermanos. Mi vocación comenzó a los doce años y fui ordenado como sacerdote misionero. Hace 51 años me vine a Chile. Estuve en Traiguén y en la población La Victoria, en Santiago, hasta que en 1976 me hice cargo de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, de Quilicura. Allí tuve apoyo para construir la Escuela Canadá, en terrenos de la parroquia. Y después, el Colegio San Isaac, en la misma comuna. Más adelante fundé un hogar para acoger durante el día a ancianos de escasos recursos, que comenzó con seis mediaguas. Allí vivo. En marzo del año pasado se quemó toda mi casa y perdí todos mis enseres personales y litúrgicos. Hoy se está terminando mi nueva casa, de madera, y falta reconstruir lo quemado. Como estoy jubilado, aparte del hogar atiendo servicios litúrgicos en las parroquias Nuestra Señora del Carmen, San Alberto Hurtado y Sagrada Familia, de Quilicura. Me da vida cuando veo que me van a buscar a la casa para estos servicios".

Nelson Díaz, encargado de administración de edificio

Nelson Díaz, encargado de administración de edificio

"Vengo de una familia donde sólo tenía a mi madre, mi abuela y mis cuatro hermanos. Soy el mayor y por ello desde muy chico me hice responsable de la casa. Comencé a trabajar desde los diez años. Junto a mi hermano que me sigue salíamos a vender detergente por las casas, o parafina durante el invierno. Nunca tuvimos necesidades grandes en la casa. No nos faltó la comida, ni las cosas básicas, sin embargo, con mi hermano veíamos que mi mamá se esforzaba mucho, así que la apoyábamos con nuestro trabajo. Desde los doce años participo de una parroquia en San Joaquín. Llegué ahí por intermedio de la música y nunca más me he alejado de eso. A mi señora la conocí en la capilla y ya vamos a cumplir 16 años juntos. No pudimos tener hijos, así que comenzamos a pensar en la adopción. Queremos adoptar a un niño del Sename, sabemos que ellos lo necesitan mucho. Siempre hemos pensado que el amor a Cristo se demuestra entre nosotros, porque sabemos que Cristo vive en todos y sobre todo en los más necesitados".

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