José Palma, jubilado

José Palma, jubilado

"Quedé huérfano chiquitito y me vine solo de Temuco a Santiago. Como no tenía dónde vivir estaba tirado en la calle. Una noche el padre Hurtado pasó y nos dijo que tenía una casa grande para nosotros, para todos los que estábamos en la calle tirados. Todas las personas, en su mayoría niños, lo seguimos y llegamos al Hogar de Cristo. Yo tenía seis años. En ese lugar no solamente pude comer y encontrar un techo, además estudié, compartí con la gente y me desarrollé como persona. Gran parte de mi infancia la pasé ahí, por eso estoy tan agradecido de ese lugar. Después, cuando crecí, encontré trabajo fuera, conocí a mi esposa y me casé. Un día pasé caminando por fuera del Hogar de Cristo y una persona que conocía me invitó a trabajar. Estuve 33 años y pasé por todas las áreas: trabajé en vivienda, en lavandería y en la hospedería. Esta última era la pega que más me gustaba, porque ahí llegué yo, o sea, ayudaba a personas que estaban pasando lo que me tocó a mí cuando era un niño, así que estaba devolviendo la mano".

Por Francisco Morón

Más Historias

María Aros, cocinera casa de estudiantes Fray Luis Orellana

María Aros, cocinera casa de estudiantes Fray Luis Orellana

"En 1982 llegué a trabajar a la casa de frailes franciscanos de calle Carmen. Tengo 82 años y he pasado la mitad de mi vida aquí. Comencé viviendo con ellos en el seminario y hoy soy la cocinera de la casa de estudiantes que crearon. He aprendido a vivir con los jóvenes y ellos han aprendido a vivir conmigo. Me contagio día a día de su energía, ellos me dan vida y posiblemente algo de mí les entrego a ellos. Me siento como la abuela de ellos. Con algunos hay relaciones más afectivas, a todos los quiero por igual. Esto lo vivo mucho más que como un trabajo, considero que esta es una misión que Dios me dio y que tengo que cumplir lo mejor posible. No soy una persona de abrazos o cariño, pero todo mi amor lo pongo en la comida, para que esté bien hecha y les alimente. Mientras mi cabeza esté buena y tenga ánimo, voy a seguir acá"

Gerardo Parent , sacerdote jubilado

Gerardo Parent , sacerdote jubilado

"Nací en Quebec, Canadá, en el año 1930. Fuimos ocho hermanos. Mi vocación comenzó a los doce años y fui ordenado como sacerdote misionero. Hace 51 años me vine a Chile. Estuve en Traiguén y en la población La Victoria, en Santiago, hasta que en 1976 me hice cargo de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, de Quilicura. Allí tuve apoyo para construir la Escuela Canadá, en terrenos de la parroquia. Y después, el Colegio San Isaac, en la misma comuna. Más adelante fundé un hogar para acoger durante el día a ancianos de escasos recursos, que comenzó con seis mediaguas. Allí vivo. En marzo del año pasado se quemó toda mi casa y perdí todos mis enseres personales y litúrgicos. Hoy se está terminando mi nueva casa, de madera, y falta reconstruir lo quemado. Como estoy jubilado, aparte del hogar atiendo servicios litúrgicos en las parroquias Nuestra Señora del Carmen, San Alberto Hurtado y Sagrada Familia, de Quilicura. Me da vida cuando veo que me van a buscar a la casa para estos servicios".

Nelson Díaz, encargado de administración de edificio

Nelson Díaz, encargado de administración de edificio

"Vengo de una familia donde sólo tenía a mi madre, mi abuela y mis cuatro hermanos. Soy el mayor y por ello desde muy chico me hice responsable de la casa. Comencé a trabajar desde los diez años. Junto a mi hermano que me sigue salíamos a vender detergente por las casas, o parafina durante el invierno. Nunca tuvimos necesidades grandes en la casa. No nos faltó la comida, ni las cosas básicas, sin embargo, con mi hermano veíamos que mi mamá se esforzaba mucho, así que la apoyábamos con nuestro trabajo. Desde los doce años participo de una parroquia en San Joaquín. Llegué ahí por intermedio de la música y nunca más me he alejado de eso. A mi señora la conocí en la capilla y ya vamos a cumplir 16 años juntos. No pudimos tener hijos, así que comenzamos a pensar en la adopción. Queremos adoptar a un niño del Sename, sabemos que ellos lo necesitan mucho. Siempre hemos pensado que el amor a Cristo se demuestra entre nosotros, porque sabemos que Cristo vive en todos y sobre todo en los más necesitados".

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