Hernán González, trabajador de la Catedral Metropolitana de Santiago

Hernán González, trabajador de la Catedral Metropolitana de Santiago

"Tengo una familia grande, compuesta por mi señora, mis cinco hijos y cuatro nietos. No ha sido fácil salir adelante, para eso ha sido necesario el esfuerzo de todos. Mi señora también trabajaba, pero le dio tuberculosis y estuvo como seis meses hospitalizada. No fueron tiempos fáciles, pero nunca me sentí solo. Es en los momentos de dificultad cuando la familia más se une. En la Catedral Metropolitana voy a cumplir 18 años. Ayudo a cuidar y mantener la casa de Dios. A veces rezo, aprovecho de reflexionar, pedir por mi familia. Por lo general estoy pensando en ellos, porque es poco el tiempo que estoy en mi casa. Yo podría tener más tiempo libre, pero por la responsabilidad que tengo me gusta estar acá, porque soy bien comprometido. La familia es lo que me mueve para trabajar, todo lo que hago es por ellos. Cuando era más joven era más relajado, pero cuando me casé, ya no era yo sólo. Me acuerdo que desde el primer momento nos propusimos tener nuestra casa propia y al tiempo lo logramos. Siempre he sentido que Dios está ahí, al medio de todo".

Por Andrea Ruz

Más Historias

Luis de la Fuente, analista contable

Luis de la Fuente, analista contable

Con mi pareja llevamos cinco años juntos y tenemos un hijo de 2 años. Ser padre ha sido de dulce y agraz. A los tres meses de gestación presentó un problema genérico, lo que significaba que podía nacer con los órganos afuera u otras dificultades. Era un embarazo de alto riesgo. Nos dijeron que nos preparáramos porque nuestro hijo podía nacer y morir de inmediato, así que fue muy difícil. Ignacio nació con una dificultad al corazón pero no ha presentado problemas hasta el día de hoy. Con todo lo que he vivido, siento que Dios se me ha presentado. Mi hijo es mi alegría, mi centro, me recuerda el por qué hago las cosas. Es el motor de nuestras vidas. Más adelante nos gustaría tener más hijos, pero todo a su tiempo. Las dificultades están presentes en la vida de cualquier persona, no soy el único a quien le toca enfrentar problemas. Creo lo importante es cómo queremos ver los problemas. De todo podemos sacar una enseñanza, todo ocurre por algo y el camino recorrido me ha llevado a tener la familia que tengo

Ana Bustos, Asesora Pastoral Juvenil

Ana Bustos, Asesora Pastoral Juvenil

Con Honorio, mi esposo, hemos tenido un gran compromiso social y hemos sido bien activos pastoralmente hablando. En la parroquia hemos tratado de aportar con el compromiso social y la fe. Desde siempre hemos trabajado con jóvenes, primero en la Juventud Obrera Cristiana y luego en distintas comunidades. Como suele pasar en las parroquias, a los jóvenes a veces se les van cerrando las puertas, pero como matrimonio nos hemos esforzado en intercalar el diálogo entre una fe profunda de los adultos y la energía renovadora de los jóvenes. Hace algunos años tuve un cáncer bastante complicado, de esos que no ves que vayan a tener buen término. El tener fe en Dios, el tener un gran esposo y familia, y además tener una comunidad eclesial que te quiere y acompaña, hizo que esa dura enfermedad no me ganara. Es lindo saber que la entrega que como matrimonio hemos tenido hacia la comunidad, haya sido retribuida cuando yo lo necesité. La comunidad no nos dejó solos.

 

Carlos Mora, laico de la Espiritualidad de la Preciosa Sangre

Carlos Mora, laico de la Espiritualidad de la Preciosa Sangre

"Dadas mis dificultades de aprendizaje llegué hasta octavo básico. Tengo 62 años y desde pequeño he rezado el Santo Rosario, incluso escuchándolo a través de la radio. Llevo más de diez años rezando en la Parroquia de la Preciosa Sangre, de Cerro Navia. No importa el clima, si es calor o lluvia intensa, yo siempre estoy ahí, a los pies de la Virgen entregando mi vida, mi adoración y rezando por todos los enfermos y las personas que necesitan mi oración. Como anécdota me ocurrió que un joven que participaba en la parroquia un día llegó y me agradeció por los rezos: "Gracias a usted me sané de la leucemia", me dijo. Cada vez que viene a visitarme me abraza y entrega su cariño. Toda mi vida he estado ligado a la Iglesia, es el lugar donde encuentro paz, me escuchan y me acogen como un miembro más de la familia. Dios es mi guía y mi amigo que siempre está a mi lado".

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